Efecto Rose Dawson

No es soberbia. Ni un momento de iluminación, siquiera.
Todos sabemos que hay cosas que nos gusta hacer de alma, otras no tanto y otras, para nada.
A mí me gusta hacer muchas cosas. En general, relacionadas con lo artístico. Y cambiar. Al tiempo, cambiar.

Cada tanto exploro una disciplina nueva, trato de tomar nuevos caminos. En la práctica y como es de esperar, termino siendo mejor para algunos que para otros. Pero esta manera de actuar se me fue haciendo muy necesaria porque siento que nutre mi capacidad de expresión y me aporta perspectivas nuevas para encarar la vida.
Hace poco, bauticé este comportamiento como “Efecto Rose Dawson”.

rose-dawson-destacada

¿Te acordás de la protagonista de la película Titanic? Esa chica dominada por mandatos sociales hasta la sofocación, desde los modales y protocolos a seguir para cada situación cotidiana, hasta la obligación de casarse con un tipo al que no quería pero que tenía mucho dinero (y que sólo la quería a ella por su apellido).

Así mencionada, suena medio estúpida la historia. Pero recordá la primera de las 800 veces que la viste.

Porque, enterate, dejó de ser cool hace rato decir “Yo no vi Titanic” o peor: “¡A mí me pareció de cuarta!”. Si sos de esos, sacate la careta, que la viste y lloraste y te planteaste hasta si Jack podría haberse salvado si ella le dejaba un lugarcito en la tabla sobre la que flotaba y… chanfle!, qué buen final hubiera sido que ambos sobrevivan! Ahhh… Y todo eso… No me jodas!

Bueno, esta chica, en aproximadamente 2 días de navegación transatlántica hacia la tragedia total, da un giro de 180° en su sumisión a regañadientes a los convencionalismos de la época y rompe con esas ligaduras que considera injustas y obsoletas. El amor de un tipo tan libre como Jack, sellará en Rose esa elección de por vida.

Y vos dirás: aclarame esto del “Efecto Rose Dawson” un poco más.

Bueno, no es, ni más ni menos, que mirar desde otro punto de vista, más amigable y comprensivo, a lo que siempre creí que era simple y lamentable “inconstancia” de mi parte.

“Es que Gaby es tan veleta!”, oí más de una vez. Y me lo super creí.

Lo que pasa es que, a mi modo de ver, vivimos en una cultura en la que se valora una constancia mal entendida: no importa tanto si lo que hacés te gusta, como que seas constante en ese camino. No se aprecia como muy equilibrado dejar algo simplemente porque no te gusta o porque te hartó.

La constancia es una herramienta imprescindible si tu objetivo, tu meta, te importa o te realiza. Pero, ser constante en una carrera o un trabajo que no te aporta nada grato, es derrochar Vida. Y es un desafío darse cuenta, tomar las riendas y dirigirte para otro lado.

Una de las últimas escenas de esta película nos presenta a Rose, ya anciana, descansando aliviada, mientras se dirige hacia el sueño eterno. A mí me marcó mucho la serie de fotos que, a su lado, la acompañan como trofeos.

Porque eran, nada menos, que los “logros” que ella había ido acumulando a lo largo de una vida larga de transgresión de su educación original, de animarse a probar lo que se le antojara, sin frenarse por prejuicios. La recordarás montando a caballo en pantalones o parada junto a un aeroplano al que, al parecer, voló ella misma, etc.

Mirá que adoré a Thelma & Louise, pero no me interesa en 2 días matar un tipo, andar “de caño” y que me persiga la gorra hasta saltar del Gran Cañón. Me queda mejor esto: diseñar mi vida como más me guste, en la medida que pueda, cada día.

Y, con el tiempo, también voy armando mi colección de experiencias, algunas con fotos, que también voy colgando como trofeos en mi taller:

♥ Yo jamás supe que podría tirarme en cuatriciclo desde altísimos médanos y de noche, hasta que lo hice. Y luego volver paseando por la playa, viendo brillar las noctilucas (unas algas fluorescentes en la oscuridad total). Te aseguro que no lo vuelvo a hacer, pero me cambió la vida!
♥ No me imaginé el PODER que iba a sentir al abrir las piernas y parir a mis hijos. Y amamantarlos.
♥ Animarme al placer y la adrenalina de escribir, construir y actuar una obra de títeres con mi hermana Isa.
♥ Bailar bachata, mal, pero bailarla al fin, en un conjunto de baile en el teatro Metropolitan de la calle Corrientes. Recuerdo que ahí sentí una felicidad tan intensa que parecía que la podías tocar y no te miento… fue maravilloso. Y luego de eso, no fui nunca más.
♥ Dejar mi oficio de paisajista y jardinera para ponerme a tejer muñecos y terminar convirtiéndolo en un negocio y una manera de expresión plástica que me encanta.
♥ Y el sábado pasado, sin ir más lejos, hice pelota el tango “Yuyo verde” y “All of me” en una muestra de Canto. Pero fue muy, muy divertido!!! Te dejo el video arriba de este post.

picmonkey-collage

 
¿Y qué tenés para contarme de vos? ¿Te pudiste dar el lujo de patear tu propio tablero y experimentar la realización de un deseo personal muy fuerte? Contame, que me va a encantar saberlo.

Un abrazo,
Gaby Pez

Rellená el siguiente formulario para suscribirte al News

  • Isabel (23 noviembre, 2016)

    Es muy importante poder realizar distintas actividades y que aunque sean diferentes te den satisfaccion. No todos se deciden a hacer esos cambios, me incluyo. Todo deja un abanico de posibilidades, que hará que te inclines hacia alguna o realices varias, como es tu caso. Suerte y que sigas asi tan decidida a llegar a la meta que te propongas. Mucha suerte!!!
    Ah…no he visto Titanic….y por decision propia…pues vi una versión tan maravillosa hace muchos años y sin menos tecnicismos….que decidimos con mi marido no borrar, ni comparar ….gustos son gustos aunque algunos merezcan palos…..

    • Gaby Pez (23 noviembre, 2016)

      El disparador puede o no ser una película, pero lo importante es decidir desafiar el prejuicio o el miedo de hacer algo que nos podría hacer sentir realizados. Quedarnos con las ganas es peor que intentarlo y que no nos guste o nos salga mal. Y esto suele ser un desafío que se presenta a diario.
      Muchas gracias por tu comentario, Isabel!
      Un gran abrazo!!
      Gaby

  • Gabriela Castelo (23 noviembre, 2016)

    Eres tan genial Gaby!! que me declaro tu fan!!!!
    Tienes toda la razón dejemos de andar por ahí complaciendo a la sociedad que al final no nos dejan más que un un montón de basura (iba a poner mierda pero se me hizo inapropiado) en la cabeza…

    Yo también elijo construir mi propia vida, la verdad que dejar de hacer lo que toda la vida hice, me llevo a que mi familia me dijera inconstante, deje mi rol de florista y me dedique a la creatividad, y el golpe más duro, en internet!!! ¿nooo con que se come eso??, y bueno, defender lo que quiero y hoy día ver mi mural de vida y estar satisfecha por eso; me sienta bien!!!

    Gracias por tu reflexión Gaby!!

    • Gaby Pez (24 noviembre, 2016)

      Estimada Gabriela Castelo:
      Te agradezco mucho que no te hayas otorgado la inadecuada licencia de poner la palabra “mierda” en tu comentario. Mancharías con exabruptos este blog, que es un templo del Bien Decir.
      Me causó mucha gracia la reacción de tu familia (“en internet!!! ¿nooo con que se come eso??”). Estaría buenísimo que, en cuanto proyecto que nos metamos, nos aprueben y acompañen. Pero, si no es así, es importante seguir. Porque lo grosso es cuando, internamente, sabés que probar aquello que estás tramando trasciende toda opinión ajena y comienza a ser una decisión tomada.
      Un beso grande y muchas gracias por comentar!!
      Gaby

  • Paula (23 noviembre, 2016)

    Amé tu post Gaby. Seriamente. Y tu video, no sé si cantar es lo tuyo pero qué presencia escénica! Y sí… yo también sufro del dichoso efecto y fue castigo social hasta que descubrí que nadie va a vivir por mí. Lástima que me llevó más de 30 años. Besos!

    • Gaby Pez (24 noviembre, 2016)

      No, el canto no sería lo mío. Al menos, no me interesa el nivel de entrenamiento que se precisa para lograr una meta así.
      Yo quería la experiencia de subirme a una tarima y entretener con humor y un par de canciones a gente que no conocía. Y me descubrí muy preparada para eso!
      Atendiendo al “Efecto Rose Dawson”, me queda la foto de tal momento significativo para mí.
      Y la seguridad de que este testeo satisfactorio… para algo más me va a servir!
      Te mando un abrazo grande!!!
      Gaby

  • Lou (24 noviembre, 2016)

    ¡Feliz de leerte Gaby! Es tan bonito como expresas a través de Rose Dawson que nos atrevamos a Vivir con mayúsculas porque si no vivimos ahora ¿cuándo lo haremos?
    Hace unos años que dejé de sufrir por el efecto Rose Dawson para pasar a amarlo y abanserarlo. ¡Carpe Diem!
    Muchas gracias guapa!

    Pd. Confírmame la hora de llegada y el número de vuelo… Jajajaja. Besos

    • Gaby Pez (24 noviembre, 2016)

      Claro, jajá! Ya te voy a caer por el estudio a hacerme una sesión de fotos! Muchas gracias por leer el post y por tus palabras, Lou!
      Un beso grande!
      Gaby

  • Lédif (24 noviembre, 2016)

    Gaby hermosa, ¡Qué gran placer!

    Leerte ha sido tan “sabroso” que quiero pasarme la tarde entera por aquí, sin hacer más nada que leerte. Porque en cada palabra están tu tono, tu acento y tu esencia única.
    Por esto y muchas cosas más es que soy tu fan desde que te descubrí.
    Y lamento que hayas escuchado y te hayas creído que, ser como eres, tenía algo de lamentable porque es todo lo contrario. La mal llamada inconstancia de la que hablas, es la que deberíamos tener la mayoría para llenar el mundo de muchos colores alegres y brillantes, y por fin, salir de esta etapa oscura que estamos pasando (o no sé si siempre ha sido así)
    En mi caso, tuve que hacer varias cosas que no quería pero eso sí, siempre dándole la vuelta para ponerle mis colores y accesorios y suavizar un poco la marcha.
    Hace unos 13 años más o menos, que pude soltarme y lanzarme a ser todo lo inconstante que me plazca y ya tengo un buen paquetico de fotos/trofeos del que disfruto a ratos con una gran sonrisa en la cara.
    Debe ser por eso que me siento tan cómoda e identificada con tu forma de vivir y de mostrarte ante nosotras, quienes tenemos el placer de ir conociéndote poco a poco.
    Mil gracias por contar esta parte de vida y por ponerle nombre.

    Te mando un gran abrazo y que este efecto siga haciendo su efecto en tu camino.
    Te quiero y te admiro Gaby Pez 🙂

    • Gaby Pez (24 noviembre, 2016)

      Uff! Qué conmovedoras tus palabras, Lédif. Siempre tan cariñosa y estimuladora. Estamos en el mundo quizás para eso, para animarnos a vivir y compartir lo mejor de cada uno/a. Muchas gracias por brindarnos a todas tu presencia tan, tan cálida y divertida, que también quiero y admiro!
      Un abrazo fuerte!
      Gaby

  • Mercedes Lorda (24 noviembre, 2016)

    Adhiero al formato de ir desafiando los mandatos ajenos y observando muy detenidamente donde quiero estar , con quien, cuando me quiero ir y que nueva idea me entusiasma . Me encantó cómo compartiste , pequeños retazos de tu vida. Besoooooo grande!!

    • Gaby Pez (24 noviembre, 2016)

      Muchas gracias, Mercedes!!
      Es muy grato que hayas pasado a leer el post. El primero en esta nueva “casa” de WordPress. Un abrazo grande a mi compañera del trío de las Malportadas!
      Gaby

  • Leticia Lira (24 noviembre, 2016)

    Hola Gaby, he leído tu post y somos de la misma tribu. Nunca he encajado en los estereotipos convencionales. Siempre siento la mirada de desaprobación de los demás y sobre todo de los más cercanos. Hace años deje de dar explicaciones y hace poco de platicarles mis proyectos. Eso hace el camino solitario, pero saber que hay muchas personas como yo y que nos podemos conectar, me hace liviano el viaje.

    • Gaby Pez (24 noviembre, 2016)

      Viste, Leti!!
      Yo también me mantuve muy solitaria. Cada vez te vas cerrando más porque hasta te juzgan de fantasiosa, qué sé yo.
      En este grupo, me doy cuenta de que somos un montón! Y que por primera vez, disfruto de estar en compañía de muchas mujeres. Y, cada semana, siento que voy concretando pasos, estimulada por la confianza que nos damos entre todas.
      Un beso y gracias por escribirme!
      Gaby

  • Patricia Cruz Pineda (24 noviembre, 2016)

    Gaby me encantó tu post!
    Creo que muchas nos identificamos con este efecto!
    En lo personal nunca fui normal, siempre lleve la contraria a la vida e incluso a mi madre ( que le saque unas cuantas canas verde) a pesar que ella siempre trataba que hiciera lo que a los ojos era lo correcto.
    No había leído nunca tu Blog, pero con este post me has enganchado adoro a las personas que son como son y sobre todo con esa sinceridad que muchas veces no se encuentra a la vuelta de la esquina. Soy tu fan!
    Un fuerte abrazo

    • Gaby Pez (28 noviembre, 2016)

      Muchas gracias, Patricia! Es una emoción que te agrade el post. Y, si fuiste medio rebelde, no me extraña que tengamos afinidad. Estemos en contacto, porque vale la pena. Un abrazo grande y gracias por pasarte por aquí y comentar!
      Gaby

  • silvia (29 noviembre, 2016)

    Gaby.
    Qué loco! Te tenía como la chica de la ropa vintage, y ahora veo lo de los muñecos tejidos, y leyéndote, entiendo!!!!
    Me siento muy empática con tu historia y me sirve para reflexionar justo sobre algo que hoy mismo me pasó y me puso en entredicho conmigo misma y mi proyecto de creación.
    Yo he pateado una vez muy fuerte el tablero, pero muy muy fuerte! Me vine a México con dos hijos adolescentes detrás (o al lado) del amor de una mujer. Hacía poco nos habíamos enamorado, cuando eso de conocerse por la red no era bien visto, pero más que nada porque era impensable! Y más, que hasta que Eva apareció, yo, ni lesbiana era!
    Y no fue fácil, y sí aplicamos cabeza, amor, terapias y constancia, pero como bien dices, fue válido porque el objetivo es algo que hoy valoro y atesoro!
    Tomo tu post como bandera compartida, cambiar es tan válido como comprometerse si el deseo lo amerita. Y en honor a la verdad, créeme, jajaja, nunca vi Titanic! Pero no por snobismo, simplemente no se me atravesó! Me pasó con muchas películas, se ve que no soy muy cinéfila. Deberé hacerlo!
    Besos

    • Gaby Pez (29 noviembre, 2016)

      Hola, Silvia!
      Adoro la historia que terminás de contarme. ¡Qué bendición es contar con más agallas que temor, en el preciso momento en que te das cuenta que el camino que querés seguir es por ahí: justo por el lado dificultoso pero, definitivamente, el que te lleva donde querés estar con todas las ganas del alma! Estoy feliz por vos y Eva, por tus hijos. Porque no es lo mismo nunca no haberse animado. No!
      Y que te sientas empática con mi historia es un honor para mí. Te abrazo con el corazón! Muchas gracias por escribirme. Admiro tu trabajo y tu manera de escribir. Un beso grande! Gaby

Deja tu comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Seguro también te gusta

Here you can find the related articles with the post you have recently read.